Archivo mensual: enero 2016

El CERN: una vela en la oscuridad del universo

collisionLa Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN) está redoblando sus esfuerzos por producir partículas de materia oscura. Lo único que se sabe es que constituyen el 96% del universo pero hasta ahora no se les puede detectar.

Para ese propósito se usa el acelerador LHC, en el que se produjo el tan esperado bosón de Higgs, más conocida como la partícula de Dios. De lo que se trata es de elevar lo más que se pueda la energía cinética de los protones, los que van a chocar frontalmente. Se ha llegado a velocidades cercanas a la velocidad de la luz. Mientras más se acercan a esta velocidad, mayor es la masa de la partícula, y más difícil es incrementar su energía cinética.

Aumentando la energía de los protones antes de colisionar, de todas maneras se espera la producción de nuevas partículas. Las características de esas partículas serán analizadas y darán lugar a nuevas  teorías. Por ahora, el interés parece concentrarse en ver echar un poco de luz al universo desconocido de materia oscura.

Alberto Ruíz, el físico español más citado, es uno de los que están en ese esfuerzo .

Las potencias tras la conquista del cerebro

Las potencias tras la conquista del cerebro

Los descubrimientos científicos han estimulado a las mentes curiosas que quieren saber desde el origen y estructura del universo hasta las propiedades de los nanomateriales. Sin embargo, lo que ahora está concentrando la atención del mundo es la irrupción de las ciencias del cerebro.

Cómo se aprende, se sufre, se goza, se ama y tantas interrogantes relacionadas con el ser humano tienen que ver con el cerebro. Y lo que en estos tiempos importa tanto ¿cómo se logra un cerebro creativo, competitivo y feliz?

Naturalmente, el tema es interdisciplinario. El potencial físico químico del cerebro se construye desde la concepción del embrión, y se va levantando con la nutrición y los estímulos externos.

Las parejas que planean tener hijos deberían tener los conocimientos básicos como para que sus hijos tengan oportunidades en el siglo XXI, en el que se ha instalado plenamente la sociedad del conocimiento científico y tecnológico.

Los gobiernos tienen en ese sentido una gran responsabilidad. Si no la asumen, como ocurre hasta ahora en el Perú, se seguirá lanzando al mundo una generación científica y tecnológicamente indefensa.

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